Si conoces a Eros, y sobre todo si Eros se deja conocer…acabarás queriéndolo a más no poder. Es ese perro que, con apariencia de comerse el mundo, no se come ni a una mosca. Llegó a nosotros muy joven, tan joven que parece que apenas sabía moverse en el mundo que le había tocado vivir, y mucho menos encontrarse sólo frente a todos los retos que el abandono le ha puesto delante.
La correa resultaba algo aterrador, pero si va junto a su compañera perruna no parece tan mala. Que los de dos patas quieran tocarlo le pone en tensión, pero graznaba como un loro cuando se alejaban de su vista. El mundo es un sitio que da miedo, pero no dudó en abrirnos un agujero en el vallado para salir a asustarse de él.
Con el tiempo ha aprendido a querernos, y nosotros a hacernos querer, pues es de esos perros que tiene y te pide sus tiempos. Es de los que te da satisfacción ver crecer, de los que te premian infinitamente la primera vez que mueven su rabo al reconocerte o apoyan el hocico en tu mano, y aunque sigue dando un pequeño brinco cuando haces un movimiento inesperado, sabemos que ahí fuera hay alguien que conseguirá hacerse querer y hará de Eros ese perro feliz y valiente que estamos deseando conocer.
"¡ATENCIÓN! He sido clasificado como "potencialmente adoptable", es decir, tengo potencial de adopción siempre y cuando se garanticen los cuidados especiales que voy a necesitar. Estas necesidades son derivadas de mi falta de salud social (como, por ejemplo: con personas, con perros, hiperreactividad, no estoy familiarizado con entornos urbanos ni el acercamiento de las personas, y/u otros), y/o dificultades de adaptación (como, por ejemplo: me he mostrado hiperestimulable, presento ansiedad, estereotipias y/u otros). Si quieres conocerme, pide cita y en el centro te darán toda la información necesaria sobre mí".